Artículo de Francisco Moreno, historiador y fundador de Cilniana, que habla de la historia e importancia de esta asociación cultural para el estudio del pasado de Marbella.

Fue un 11 de abril de 1996, así que son 30 años y un día, aunque nunca fue una condena sino un acontecimiento maravilloso. Un grupo de ciudadanos concienciados y preocupados nos reunimos en la Escuela de Adultos de Miraflores para fundar una asociación con un extraño nombre pero con un objetivo muy simple: proteger y difundir nuestro patrimonio histórico.

Eran tiempos raros, meses antes había hecho otro intento de asociación cultural y para ello nos reunimos en el Museo del Grabado cedido por el entonces director José María Luna. Sucedió que un periodista de ABC estaba allí y publicó una noticia sobre las ratas del archivo municipal que se estaban comiendo los documentos, tema comentado entre otras cosas, y que tuvo mucha repercusión y alguna que otra huida o más bien espantada por lo que no terminó de cuajar.

Mantuve los contactos y busqué otra sede para reunirnos donde fuimos dando forma a una asociación que conseguimos poner en marcha no sin dificultades ya que el adversario gobernaba en la ciudad en un ambiente de culto al líder, fanatismo y persecución de la disidencia. Ya entonces hubo personas muy válidas que prefirieron no participar por miedo a las posibles represalias. No es broma. Y me tocó ser presidente.

Comenzamos con humildad y sin medios a dar forma a fantásticas ideas que en ocasiones quedaban en el cajón y otras más desagradables como las denuncias sobre la destrucción y abandono de nuestro pasado. Organizamos las jornadas de patrimonio histórico, las exposiciones de Imágenes de Marbella, la publicación de la revista Cilniana y las jornadas antiexpolio entre otras y triunfamos con las exposiciones temáticas itinerantes en la Costa del Sol sobre el agua y sistema defensivo por el empuje y la vitalidad de Antonio Serrano Lima, el corazón de Cilniana, más que un amigo mi segundo padre.

De izquierda a derecha, Francisco Moreno, Antonio Rodríguez Feijoó, Antonio Serrano y José Luis Casado Bellagarza.

Recuerdo la ayuda del doctor Francisco Cantos Moyano, tan amable siempre, que nos abrió las puertas de la sede de los Romeros de San Bernabé donde pudimos organizar alguna conferencia. En una de ellas sucedió algo bastante desagradable cuando recién empezado el acto la entonces concejala de cultura, que estaba entre el público, -no quiso subir a la mesa-, se levantó abruptamente y con cara de enfado se marchó probablemente debido a que escuchó algo que no le gustó.

Nunca fueron buenas las relaciones con el equipo de gobierno municipal, más bien inexistentes y a cara de perro, puesto que fueron numerosas las denuncias, algunas de las cuales acabaron en el juzgado. Su forma de gobernar, alejada del consenso y de la participación y cercana al sectarismo y a la exclusión, cuando no al insulto, no impidieron que continuáramos trabajando porque creíamos que la ciudad merecía mejor suerte.

Sembramos sentido común. Una forma de trabajar amigable en la difusión y dura en la denuncia que aún tiene continuidad. Los distintos presidentes que me sucedieron trabajaron siempre en la misma sintonía y con el convencimiento de transmitir a los ciudadanos ese sentido de identidad que se pierde tantas veces en Marbella y que, ahora desde la distancia, seguimos necesitando.

El jueves asistieron a mi conferencia el actual presidente de Cilniana Javier Soto, también Catalina Urbaneja, Lucía Prieto, Miguel Nieto, Javier Lima y Paco Cervera, presidente de Marbella Activa que me presentó, a los que califiqué como imprescindibles siguiendo la célebre frase de Bertold Brecht. Porque son de esas personas que estaban, están y estarán en este ecosistema cultural marbellense. Generosas, desinteresadas y entregadas por la ciudad.

Puedo afirmar con datos objetivos que estas tres décadas han sido positivas en cuanto a los resultados. Nuestro patrimonio histórico se conoce, se defiende y se conserva mejor gracias a Cilniana.

Sin embargo, queda mucho por hacer, no todo está bien.

Cilniana ha sido un contrapoder educado y científico, de argumentos sin bravatas. De gente muy válida que han dejado una huella imborrable. Antonio Rodríguez Feijoó, José Luis Casado Bellagarza, Francisco de Asís López Serrano, Catalina Urbaneja Ortiz y Javier Soto Portella. A todos ellos, a los miembros de las distintas directivas y a los socios, gracias.

Francisco Moreno, Historiador y Doctor en Historia del Arte.

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