Hace apenas tres meses la alcaldesa Ángeles Muñoz inauguró por todo lo alto el nuevo paseo fluvial del río Guadaiza, un proyecto financiado con 2,8 millones de euros de fondos europeos que, además de la polémica renaturalización de este río protegido como Zona de Especial Conservación (ZEC), tenía como objetivo evitar las inundaciones que afectan de forma recurrente a la zona de La Campana y la desembocadura del Guadaiza.

Sin embargo, tal y como se ha vuelto a demostrar con la borrasca Leonardo que sacude gran parte de Andalucía, este objetivo no parece estar cumpliéndose de forma satisfactoria. Los dos pontones que se instalaron de forma provisional hace más de 10 años, el de Picaza y la desembocadura, tuvieron que ser cerrados al tráfico ayer precisamente por esas inundaciones que los fondos europeos tenían que evitar.

Tal y como denunciaron en su momento desde la Federación Malagueña de Ecologistas en Acción, “se obvia el papel crítico que juegan estructuras como los pontones de La Campana y Cortijo Blanco, construidos por el propio Ayuntamiento de forma precaria con tubos sobre el mismo cauce, que actúan como verdaderas presas cuando el río baja con carga sólida (piedras, bolos, arenas, sedimentos, raíces, troncos, brozas etc). Esta situación, sumada al efecto tapón que genera el puente de la A-7, incrementa significativamente el riesgo de inundación aguas abajo, especialmente en la zona de la desembocadura, afectando a urbanizaciones colindantes”.

Se han invertido millones de euros dados por la UE para evitar inundaciones y para la polémica renaturalización del río sampedreño. Se construyeron escolleras y otros trabajos llevados a cabo en el cauce pero no contemplaron derribar los dos puentes de pontones que actúan como barreras y provocan acumulaciones de cañas y otros residuos que favorecen las inundaciones.

Según aseguró a este periódico el teniente de alcalde de San Pedro, Javier García, hace tres meses, “estamos trabajando para sacar adelante el proyecto para hacer un puente en condiciones en la desembocadura del río Guadaiza”. Si de verdad se afronta este proyecto esencial para garantizar la seguridad de la zona sur de San Pedro, y también el del carril de Picaza en La Campana, aún deberán pasar unas cuantas borrascas, y sus efectos, hasta que se haga realidad.

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