Marbella, ciudad del ruido. Artículo de Alberto Quero

De la misma manera que ha sido subtitulada nuestra ciudad, con ese lenguaje hiperbólico propio de los eslóganes publicitarios, como la ciudad de la infancia, de la juventud, de la información juvenil, del deporte, etc… También la podríamos nombrar como la ciudad del ruido. Y es que la contaminación acústica es un problema de salud pública que no deja de crecer en nuestra ciudad, y que a pesar de ser un referente mundial en calidad de vida la está convirtiendo en un lugar cada vez más estresante para vivir, al mismo tiempo que el equipo de gobierno parece sufrir una gran sordera institucional para atender este problema.

Ya el pasado septiembre los vecinos del entorno del parque de La Represa, junto con la Asociación Ecologistas en Acción, tuvieron que acudir a la oficina del Defensor del Pueblo Andaluz para que mediara en la solución de este problema, ante la falta de respuesta del equipo de gobierno de Marbella. El compromiso de establecer limitadores de potencia en algunos eventos y la diversificación de los mismos en distintos espacios son un logro positivo que agradecen los vecinos del parque a los ediles responsables. Sin embargo, las obras que se están llevando a cabo actualmente, tienen un objetivo claro de convertir ya de manera definitiva dicho espacio en lugar de celebración de grandes eventos de manera permanente, con lo que el sufrimiento de los vecinos parece estar garantizado en el futuro.

Pero en esta ocasión vamos a poner el foco en otra fuente de contaminación acústica que de manera transversal afecta a toda la ciudad y durante todos los días del año, y que no es otra que la producida por las motos ruidosas. Los problemas de aparcamiento y de circulación en las ciudades han impulsado el uso de la moto, cuyo mercado lleva diez años de crecimiento continuo. En 2025 el mercado nacional de motos alcanzó las 265.000 matriculaciones, un 7,2 % más que en 2024; y en el primer trimestre de este año el mercado ha subido casi un 40%. Centrándonos en Marbella, el parque de motocicletas (con motores de potencia superior a 50 cc) aumentó en un 34,43 % desde el año 2020 al 2025, mientras que el parque de turismos lo hizo en un 4,65 %. El parque de ciclomotores (con motores de hasta 50 cc y menor capacidad de producir ruido) sufrió un descenso del 24 %. El crecimiento del parque de motocicletas supera en más de siete veces al de los turismos, y esto tiene unas consecuencias en el aumento de la contaminación acústica de la ciudad, ya que de manera proporcional también aumentan los usuarios que circulan con el escape libre o manipulado sin respetar los límites legales de las ordenanzas municipales; y lo que es peor, sin ninguna autoridad que les llamen la atención y los reconduzcan a cumplir las normas de convivencia. La mayoría de los usuarios cumplen con las ordenanzas sin mayor problema. Ya desde la Unión Europea se está legislando para poner freno a este grave problema (según la Agencia Europea del Medio Ambiente genera 16.000 muertes prematuras al año en Europa), con la nueva normativa EC 92.03 que obligará a los fabricantes a que el silenciador (el DB Killer, literalmente asesino de decibelios) vaya integrado de fábrica sin posibilidad de quitarlo por parte del usuario. También son cada vez más frecuentes la instalación de radares de ruidos capaces de medir la intensidad del mismo e identificar la fuente de la que procede.

Entonces, la pregunta que cabe hacerse ahora es porqué este equipo de gobierno no atiende este problema y mira para otro lado, ¿porqué no asume su responsabilidad de hacer cumplir las normas y cuidar y proteger a los ciudadanos de Marbella? ¿Porqué nuestra alcaldesa no hace nada para velar por la salud de sus vecinos, siendo, además, médica?, ¿Qué podemos esperar?, ¿es posible esperar algo de un ayuntamiento que promociona una manifestación a favor del ruido en la concentración motera anual en las navidades?. La reformada Ley sobre Tráfico y Seguridad Vial es clara al respecto: ”el usuario de la vía está obligado a comportarse de forma que no entorpezca indebidamente la circulación, ni cause peligro, perjuicios o molestias innecesarias a las personas o daños a los bienes o al medioambiente”. ¿Qué tiene que decir este Ayuntamiento que usa regularmente como coletilla constante el adjetivo sostenible en casi todas las actuaciones que acomete?. Es tal la dimensión que ha adquirido la contaminación acústica, entre otras, en nuestra vida diaria que ya forma parte desde hace tiempo de los programas educativos de la educación primaria. ¿Debería este equipo de gobierno asistir a la escuela para recordar estos contenidos curriculares?.

El defensor del pueblo andaluz también ha sido interpelado y ¿Qué dice?, pues: “que comprendemos su lamento y que ciertamente le asiste la razón… pero que resulta difícil cuando no imposible ejercer un control sobre la totalidad de ciclomotores que presuntamente puedan estimarse como incumplidores de los niveles deseables para este tipo de vehículos”. Y “su queja se sitúa en un escenario de difícil control por parte de las Administraciones Públicas, singularmente el Ayuntamiento de Marbella teniendo en cuenta los medios policiales con los que cuenta y la necesidad de priorizar funciones y asignar medios personales en función de las necesidades”. Y “aunque comprendemos su queja, también hemos de ser conscientes de las limitaciones que ello implica para las entidades locales, especialmente si estamos ante un importante número de habitantes, así como por la dificultad en sí de llevar a cabo técnicamente el control acústico procedente”.

Esta es la respuesta del defensor del pueblo, y que cada uno saque sus conclusiones. Otras corporaciones precedentes, acuérdense del policía local “el Potaje” e incluso el GIL, hacían campañas de control de los moteros ruidosos. En muchas otras ciudades se toman en serio este problema con programas de concienciación de los usuarios de motocicletas y de control del ruido eficaces. Los medios técnicos han evolucionado lo suficiente en la detección precisa de las infracciones cometidas, pero aquí, en la meca del confort y la calidad de vida nuestro equipo de gobierno o vive en otra dimensión o no quiere afrontar un problema que percibe como inexistente o de escasa relevancia, cuando la realidad es que los ciudadanos vivimos sometidos a un aumento de la contaminación acústica procedente de las motos que no cumplen con las ordenanzas municipales, que es un grave problema de salud pública que ocasiona daños a las personas (también a los animales), que hay un variado repertorio de leyes locales, autonómicas, estatales y comunitarias que tendrían que servir para proteger a los ciudadanos pero que en realidad son totalmente inútiles. En una ciudad como Marbella, que presume de ser un destino turístico de calidad “cinco estrellas” ,¿no sería conveniente atender este problema?

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