Acaba de nacer la primera “Caja de Resistencia Técnica” para el territorio, una iniciativa impulsada por el colectivo de arquitectos y urbanistas n’UNDO, que desde el pasado 2 de enero ha puesto en marcha una campaña de micromecenazgo en la plataforma Goteo para proteger la Residencia del Tiempo Libre.
Según aseguran desde n’UNDO, el propósito es claro: “financiar informes periciales independientes y asesoría técnica para comunidades que necesitan defenderse de proyectos urbanísticos especulativos, innecesarios o ambientalmente dañinos”.
“No somos una ONG pidiendo caridad”, subrayan desde n’UNDO. El colectivo —formado por profesionales de la arquitectura y el urbanismo con más de una década de experiencia— plantea un cambio de paradigma en la defensa del territorio: transformar la protesta social en propuestas técnicas viables, capaces de sostenerse ante tribunales e instituciones. La clave está en lo que denominan “activismo técnico aplicado”. Frente a un urbanismo expansivo y poco cuestionado, n’UNDO apuesta por una metodología propia, la Arquitectura de la Resta, basada en tres principios: No Hacer, Rehacer y Deshacer. Es decir, detener proyectos innecesarios, optimizar y rehabilitar lo ya existente y revertir intervenciones dañinas cuando sea posible.
Para este colectivo profesional, en lo que respecta a la Residencia de Tiempo Libre de Marbella, el objetivo del fondo es financiar horas de trabajo técnico especializado —ingeniería, arquitectura y urbanismo—, asesoramiento jurídico para la presentación de alegaciones sólidas y propuestas alternativas, como la rehabilitación frente a la demolición o la reutilización del patrimonio existente.
La campaña de micromecenazgo puesta en marcha por n’UNDO plantea tres metas económicas progresivas. Con una primera fase de 10.000 euros, el colectivo aspira a cubrir al menos dos casos urgentes. Con 30.000 euros, se ampliaría el apoyo a varias asociaciones y se consolidaría un equipo técnico estable. El objetivo final, 50.000 euros, permitiría crear un programa permanente de defensa técnica del territorio, una plataforma digital abierta y una red de colaboración a escala estatal.
El proyecto cuenta además con alianzas con colectivos ecologistas y vecinales, así como con el respaldo de profesionales del ámbito académico, jurídico y técnico, lo que refuerza su vocación de rigor y solvencia.
