En noviembre de 2024 el Pleno del Ayuntamiento de Marbella aprobó por unanimidad una moción con un objetivo claro: recuperar para la ciudad una parte esencial de su memoria histórica, hoy dispersa fuera del municipio. Se trataba de digitalizar y poner a disposición pública dos fondos documentales de un valor extraordinario para conocer el pasado de Marbella y San Pedro Alcántara: el archivo de la familia Domínguez, conservado en el Archivo del Obispado de Málaga, y el archivo del Marqués del Duero, ubicado en Jerez de la Frontera.
Ha pasado casi un año y medio y no se ha digitalizado un solo legajo, no se ha consignado una partida presupuestaria específica y no se ha dado ningún paso tangible para que estos documentos regresen, aunque sea en formato digital, al Archivo Histórico Municipal. La moción aprobada se ha quedado, de momento, en papel mojado.
Hay que tener en cuenta el historial de pérdidas documentales que ha sufrido Marbella. Durante la invasión napoleónica, los archivos municipales fueron utilizados como combustible por las tropas francesas. En 1836, un traslado precipitado ante la amenaza carlista dañó numerosos documentos al ser embarcados sin protección. En 1909, el Motín de las Mujeres acabó con otra parte del archivo. En 1936, la quema de la iglesia de la Encarnación supuso la desaparición del archivo parroquial. Y, ya en tiempos recientes, el archivo del Hospital Bazán que fue expoliado y dispersado por pura dejadez institucional.
Por ello, la moción para digitalizar fondos documentales sobre Marbella y San Pedro Alcántara conservados en estos dos archivos de una riqueza excepcional se plantaba más necesaria que nunca. El primero, el de la familia Domínguez, constituye uno de los mayores tesoros documentales vinculados a Marbella que se conservan en la actualidad. Son 1.446 legajos, cada uno con entre 30 y 100 páginas, que abarcan desde el siglo XV hasta el XIX, con documentos incluso anteriores a la conquista castellana de la ciudad por Fernando el Católico.

Son décadas de historia económica, social, política y religiosa de Marbella los que laten en esos papeles: propiedades, testamentos, pleitos, censos, aguas, mayorazgos, privilegios, informes del Santo Oficio, minería, siderurgia, caña de azúcar, Inquisición, cofradías, hospitales, molinos, ermitas hoy desaparecidas, etc. Un retrato minucioso de la ciudad a lo largo de más de 500 años.
El segundo fondo es el archivo del Marqués del Duero, relacionado estrechamente con la colonia agrícola y la fundación de San Pedro Alcántara. Este archivo privado, conservado en Jerez de la Frontera, ha sido consultado parcialmente por el historiador sampedreño José Luis Casado Bellagarza, quien subraya que la digitalización permitiría ampliar notablemente el conocimiento sobre la historia de San Pedro.
“Solo consulté una parte de los fondos”, explica Casado Bellagarza, recordando además las dificultades de acceso en el pasado, cuando no se permitían copias y había que trabajar con fotografías analógicas. La digitalización, hoy técnicamente sencilla, eliminaría muchas de estas barreras.
Cuando el Pleno aprobó la moción hace casi año y medio, desde el equipo de gobierno se aseguró que existían conversaciones con el Obispado de Málaga para el archivo de los Domínguez, con la mediación del historiador Antonio Romero Domínguez. Sin embargo, esas conversaciones no se han traducido en resultados visibles. No hay calendario, no hay convenio firmado, no hay equipos de digitalización trabajando, etc. Respecto a los fondos del Marqués del Duero en Jerez no se sabe absolutamente nada.
El caso del archivo Domínguez es especialmente revelador. Según ha explicado el propio Antonio Romero Domínguez, descendiente de la familia y uno de los principales responsables de la clasificación del fondo, el Obispado llegó a ofrecer al Ayuntamiento la posibilidad de digitalizar gratuitamente todo el archivo, a cambio únicamente de dejar las máquinas de digitalización para otros fondos históricos. Una oportunidad que, por razones administrativas internas y descoordinación política, fue ignorada.
La moción plenaria incluía también un reconocimiento a la labor de varios historiadores que han dedicado años a reconstruir la historia local a partir de fondos dispersos: Antonio Romero Domínguez, José Luis Casado Bellagarza, Catalina Urbaneja, Francisco Moreno, Ana Rubia Osorio, Lucía Prieto y el propio José Bernal. Tampoco se ha movido un dedo para darles a estos historiadores e investigadores el reconocimiento que merecen.
Asimismo, en la moción se pedía reconocer la trayectoria de Francisco López, archivero municipal durante 27 años. Se jubiló hace ya dos años y aún no se ha previsto cubrir esta importantísima vacante.
En el Ayuntamiento de Marbella la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz es también concejala de Cultura y Patrimonio. Cuenta con dos directores generales de Cultura y Patrimonio en Marbella y en San Pedro. Podría suponerse que este potente equipo tendría como prioridad recuperar cuanto antes los dos archivos que afectan a la historia de Marbella y de San Pedro. Nada más lejos de la realidad. Ha pasado año y medio y los miles de legajos siguen esperando guardados en cajas en Málaga y Jerez.
