Antonio José García Ocón estará para siempre en San Pedro. La Tenencia dará su nombre a una calle situada paralela al Bulevar junto a la Avenida del Mediterráneo.

Se hace justicia con este héroe sampedreño. Con fecha 23 de abril de 2026, la Comisión Técnica encargada de valorar los expedientes de asignación de nombres de calles, otras vías urbanas y espacios de titularidad municipal en Marbella acordó dar el nombre de Antonio Jesús García Ocón al vial situado en paralelo a la calle Manuel González Portilla y perpendicular a la Avda. del Mediterráneo dentro del Distrito de San Pedro de Alcántara.

Antonio era un sampedreño muy vinculado con todo tipo causas solidarias y siempre dispuesto a ayudar a quienes más lo necesitaban que, por desgracia, falleció en un trágico accidente en diciembre de 2017.

UN BOMBERO QUE LO DABA TODO POR LOS DEMÁS

Cuando Antonio falleció ocupaba el cargo de sargento jefe de Bomberos de Estepona, tras pasar por los parques de Manilva, Benahavís y Ronda. Había sido 12 años enfermero en el Hospital Costa del Sol, donde también dejó una profunda huella en sus compañeros y pacientes a los que ayudó. Porque, por encima de todo, Antonio era experto en ayudar a los demás. Ya fuera excarcelando a niños atrapados en la piscina, liberando a heridos en accidentes de tráfico o salvando a cientos de refugiados sirios de morir ahogados en el mar Egeo.

Antonio tenía la capacidad de movilizar a la gente. De arrastrarla hacia buenas metas. Como cuando impulsó la Marea Amarilla para ayudar a Paula, una niña sampedreña con la terrible enfermedad de los huesos de cristal. Antonio organizó una marcha en Juanar, coordinando autobuses y reuniendo a cientos de personas para visibilizar esta terrible enfermedad.

Merece recordarse su paso por Lesbos del 4 al 19 de febrero de 2016. En esas fechas, miles de  refugiados sirios cruzaban de forma precaria el mar Egeo desde Turquía a la isla griega huyendo de la guerra. Hasta allí se desplazó Antonio, sacrificando vacaciones y pidiendo dinero a amigos y comerciantes para pagarse el equipo de salvamento. Antonio se unió a la ONG Proem Aid y durante esas semanas salvó literalmente a cientos de niños y adultos de morir ahogados.

Cómo él mismo aseguró en una entrevista del San Pedro Información, “nosotros desembarcamos en Lesbos a las ocho de la tarde. Y a las dos horas estábamos con los trajes sacando gente de los dinguis (las balsas tipo zodiac que usaban las mafias con capacidad para 40-60 personas). Recuerdo que nada más empezar a ayudar a los refugiados, uno de ellos me paso un capazo lleno de mantas y tarde un poco en darme cuenta de que dentro había un bebé helado bajo la lluvia. Ahí se me saltaron las primeras lágrimas”.    

También conviene recordar cuando, durante la celebración de la Carrera del Kilo que desde hace años organiza el Club de Atletismo de San Pedro en Navidad, Antonio salvó la vida a un corredor que tuvo una parada cardiorespiratoria. Lo estabilizó hasta que pudo ser llevado al hospital. Por este motivo, la Carrera del Kilo rinde, desde la muerte de Antonio, un homenaje a este bombero sampedreño.

En breve, tendrá por fin un espacio público a su nombre. Es lo que merece.

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