Ambos protocolos establecen cómo intervenir, con rutas de evacuación claras y zonas seguras perfectamente definidas para estar preparados en Marbella ante estos escenarios catastróficos.
Marbella ha aprobado definitivamente los planes de actuación local ante el riesgo sísmico y de maremotos en la ciudad, para anticiparse ante este tipo de emergencias y garantizar una respuesta coordinada, eficaz y rápida a la hora de proteger a la población.
El concejal de Seguridad Ciudadana, José Eduardo Díaz, ha concretado que “aunque no se trata de situaciones de peligro inmediato para la ciudadanía, sí de escenarios ante los que queremos estar preparados” y ha explicado que ambos protocolos “establecen cómo intervenir, con rutas de evacuación claras y zonas seguras perfectamente definidas”.
Ambos planes se les ha dado luz verde en el seno de la Comisión Permanente de Protección Civil de Andalucía, el máximo órgano autonómico en materia de emergencias, en el que están representadas todas las administraciones y organismos competentes.
“La redacción de ambos documentos comenzó en noviembre de 2024 por parte de los técnicos del Consistorio y servicios externos, con el propósito de establecer medidas eficaces en el caso de que se produzcan estas situaciones”, ha apuntado Díaz, quien ha añadido que que “somos de los pocos municipios de Andalucía que cuenta con un plan específico ante el riesgo de maremotos”. Con respecto al de Actuación Local ante Riesgo Sísmico, ha señalado que establece un análisis detallado de la vulnerabilidad de la localidad, identifica las zonas más sensibles y recoge un catálogo de edificios e infraestructuras críticas que requieren atención prioritaria en caso de terremoto. Asimismo, incluye protocolos de actuación, rutas de evacuación y zonas seguras, así como un inventario de medios humanos y materiales disponibles.
En este sentido, el concejal ha subrayado que “aunque Marbella no se encuentra en una zona de alto riesgo sísmico, sí estamos en un área en el que es moderado y requiere planificación y prevención” y ha añadido que “hemos registrado más de un centenar de movimientos sísmicos en los últimos meses en el entorno Málaga-Cádiz, aunque menos de una veintena han sido perceptibles por la población”. Por su parte, el Plan de Actuación Local ante Riesgo de Maremotos identifica como zonas especialmente vulnerables las playas, paseos marítimos, puertos deportivos y desembocaduras de ríos. “Este documento, desarrollado en colaboración con la Universidad de Málaga, establece igualmente protocolos de evacuación hacia zonas elevadas, sistemas de alerta y mecanismos de coordinación entre los distintos servicios de emergencia”, ha precisado.
De igual modo, Díaz ha informado de que, como parte de su implantación, el Ayuntamiento llevará a cabo un simulacro específico de maremoto a lo largo del presente año, “con el objetivo de poner a prueba los protocolos y mejorar la capacidad de respuesta de todos los dispositivos implicados”. Asimismo, ha anunciado la próxima actualización del Plan Municipal de Emergencias, que permitirá adaptar la planificación general a los nuevos riesgos y desarrollar planes específicos para instalaciones y equipamientos municipales. “Con estos planes cerramos el círculo de la planificación en emergencias en Marbella, cubriendo todos los riesgos estratégicos de la ciudad”, ha valorado. En este sentido, ha remarcado que con estas iniciativas, “Marbella abarca actuaciones ante riesgos como incendios forestales, inundaciones, contaminación marítima, riesgos sísmicos y maremotos”.
Por su parte, el jefe de Bomberos, Medardo Tudela, ha afirmando que “es fundamental realizar simulacros y familiarizar a la población con las medidas previstas, como la señalización de zonas seguras o las pautas de actuación ante un terremoto o un maremoto”. A este respecto, ha avanzado que en una segunda fase se llevará a cabo dicha señalización para informar a la ciudadanía sobre los puntos que se podrían ver afectados y las rutas seguras.
Tudela también ha recordado que “España cuenta con una normativa sismorresistente muy sólida, lo que garantiza que los edificios están preparados para soportar movimientos sísmicos dentro de unos parámetros razonables”, al tiempo que ha incidido en la necesidad de seguir recomendaciones básicas de autoprotección. En el caso de un terremoto, “aunque los edificios estructuralmente se van a comportar bien, existen elementos secundarios como cristaleras, cornisas o chimeneas que pueden sufrir daños, por lo que es recomendable alejarse de ellos”.
