Marbella no ha llevado a cabo actividades divulgativas relacionadas con las Jornadas Europeas de Arqueología que se han celebrado en ciudades de toda Europa durante la segundo mitad de junio.
Visitas guiadas a los principales monumentos de la ciudad. Conferencias sobre historia local en el Museo Arqueológico. Rutas teatralizadas por el casco antiguo del municipio. Cientos y cientos de ciudades y pueblos de toda España, y de toda Europa, se han sumado durante la segunda mitad de junio a las Jornadas Europeas de Arqueología (JEA). Marbella no tuvo prevista ninguna actividad cultural o histórica reseñable para conmemorar esta iniciativa internacional.
Desde hace varios años cada vez más ciudades se suman a las Jornadas Europeas de Arqueología (JEA) que surgieron en 2019 como una iniciativa conjunta del Ministerio de Cultura de Francia y el Instituto Nacional de Investigación en Arqueología Preventiva (INRAP). Desde entonces, este proyecto, al que España se incorporó un año más tarde, ha ido sumando la participación de cada vez más países europeos hasta llegar a los 32 que participan actualmente.
El objetivo de las JEA es acercar a la ciudadanía la arqueología desde diversos puntos de vista: como profesión, como ciencia… dando visibilidad a todos los aspectos relacionados con el patrimonio arqueológico y fomentando la participación de todos en él. Ayuntamientos de toda España, de todo signo y condición, se han sumado a esta iniciativa.
Sin embargo, el de Marbella decidió no hacerlo en este año. No será por falta de monumentos: hay villas romanas, termas romanas únicas en Europa, una basílica milenaria, un castillo espectacular del que cada vez se sabe más, una amplia colección de torres vigías, un casco antiguo impresionante, etc. A Marbella le sobra patrimonio.
Los increíbles valores históricos de todos esos monumentos y yacimientos arqueológicos deben y pueden ser divulgados y las JEA eran una ocasión perfecta para hacer un programa especial que ayudara a los ciudadanos y turistas a conocer mejor la historia milenaria de Marbella.
El municipio acumula una larga historia de tropelías cometidas, por acción y/o omisión, contra yacimientos históricos como los de Cerro Colorado, la factoría fenicia de Río Real, el castillo de Cerro Torrón, el patio del castillo de Marbella donde se permitirán pisos de lujo, etc. Marbella no tiene museo histórico. Cientos y cientos de piezas y objetos arqueológicos se acumulan en un sótano oscuro del Parque de la Constitución sin poder ser conocidas ni admiradas por sus ciudadanos. No existe la figura esencial del arqueólogo municipal para ayudar a conocer y divulgar el pasado de la ciudad. Ni parece que haya interés en que así sea.
No se editan libros sobre la historia local. Ni se incentiva la investigación del patrimonio local. De hecho, el Ayuntamiento apenas destina dinero a investigar su pasado. Un equipo de arqueólogos y expertos de talla internacional llevan 4 años esperando a que el Ayuntamiento les pague 13.000 euros en dietas y alojamiento para llevar a cabo un ambicioso estudio de investigación de las Termas Romanas de Guadalmina. Las cifras que se destinan al Patrimonio histórico son las justas para mantener los monumentos principales: una empresa se encarga desde hace unos meses de la apertura al público, información, limpieza y mantenimiento de las termas y la basílica paleocristiana.
Cuando hay que arreglar una calle en San Pedro, o en cualquiera de los barrios de Marbella, se destinan 600.000, 800.000 o un millón de euros por parte de la todopoderosa concejalía de Obras. Seguramente son actuaciones necesarias pero contrastan con lo que puede hacer la delegación de Cultura y Patrimonio, cuya concejala es la propia alcaldesa Ángeles Muñoz, que se conforma con rascar lo que puede y, cuando sobran algunos miles de euros de otras concejalías, se llevan a cabo prometedores estudios arqueológicos en el castillo, en el estudio de las piedras paleolíticas de Coto Correa y poco más. Por eso, no debe extrañar cuando llega el momento de celebrar las Jornadas Europeas de Arqueología y en Marbella pasan totalmente desapercibidas.
