Buceadores del COIS han participado en el proyecto «1m2 contra la Basuraleza» organizado por la Red de Vigilantes Marinos, retirando toneladas de residuos del fondo del mar en playas de toda España.

Una veintena de miembros del Centro Oficial de Investigaciones Subacuáticas (COIS) de Marbella han participado este fin de semana, junto a más de 40 clubes de buceo y miles de voluntarios, en una campaña de conservación de nuestros mares, ríos y lagos organizada por la Red de Vigilantes Marinos. El objetivo es acabar con el depósito invisible de nuestros desechos diarios: botellas, latas, plásticos, vidrios y artes de pesca abandonadas que quedan fuera de las fotografías idílicas del verano.

En Marbella los miembros del COIS han retirado decenas de kilos de residuos de la playa del Faro. Como miembros de una masiva movilización, que cumple su duodécimo año consecutivo, que ha actuado en más de 30 enclaves del litoral español en Andalucía, Comunidad Valenciana, Canarias, Galicia, País Vasco, Asturias, Cantabria, Cataluña, Baleares y Murcia, además de la ciudad autónoma de Melilla y enclaves de interior en Castilla y León y Castilla-La Mancha. Entre los espacios naturales elegidos destacan lugares como el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, las Lagunas de Ruidera o el Lago de Sanabria.

Participantes del COIS en la limpieza de la playa del Faro.

La iniciativa no se limita a la simple recolección y retirada de residuos. Tal como destaca Antonio Márquez, presidente de la ONG Oceánidas y coordinador de la Red, «cuando una playa parece limpia, todavía queda una parte que no estamos viendo: su fondo somero. Nuestros voluntarios se sumergen para retirar residuos, pero también para aportar información. No estamos solo limpiando, estamos ayudando a entender qué le está pasando al mar».

Cada desecho recuperado es pesado, separado y clasificado minuciosamente a través de la aplicación móvil MARNOBA, desarrollada por la Asociación Vertidos Cero y KAI Marine Services. Estos datos se integran directamente en la base de datos pública del Ministerio para la Transición Ecológica y en el Proyecto LIBERA (liderado por SEO/BirdLife y Ecoembes), bajo la campaña «1m2 contra la basuraleza». De este modo, la basura se transforma en valiosa información científica que permite identificar el origen de la contaminación y trazar estrategias efectivas para su mitigación.

La urgencia es latente: los residuos atrapados bajo la superficie pueden tardar meses o años en degradarse, fragmentándose en microplásticos nocivos, destruyendo hábitats sensibles o convirtiéndose en trampas mortales para la fauna marina antes de incorporarse de forma irreversible a la cadena alimentaria.

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