Un grupo de arqueólogos y expertos tiene un plan para hacer el estudio definitivo de este monumento milenario pero ni Ayuntamiento ni Junta de Andalucía están poniendo de su parte.

Marbella cuenta con un monumento milenario único: las Termas Romanas de Guadalmina. Son tan espectaculares que un grupo de arqueólogos y académicos de la universidad de Sevilla, de la de Málaga y del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico lleva más de 4 años intentando estudiarlas sin éxito porque no consiguen el apoyo económico del Ayuntamiento de Marbella para iniciar el estudio detallado que necesita este monumento del siglo II D.C.

La financiación municipal es clave, ya que una parte importante del estudio de las Termas pasa por analizar la decena de cajas almacenadas en el Museo Arqueológico de Málaga que contienen materiales como cerámicas, bronces, mármoles, etc., que se han sacado de las excavaciones llevadas a cabo en las Termas en 1986, 1990 y 1991 y que nunca han sido estudiadas en profundidad. También el análisis en laboratorio de todos esos materiales para confirmar cronologías y entender la tecnología empleada en la construcción de las Termas.

Esta fase no se ha iniciado por una sencilla razón: los arqueólogos han pedido reiteradamente al Ayuntamiento que les apoyen económicamente con 13.000 euros para pagar las dietas y el alojamiento en hoteles de Málaga para poder estudiar in situ las 10 cajas.

El director del proyecto, Adalberto Ottati, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla lamenta que, tras cuatro años y medio esperando, todo siga parado: “el Ayuntamiento no ha vuelto a comunicarse con nosotros después de algunas propuestas que hicimos el año pasado. De todas formas, seguimos interesados y en otoño volveremos a mover fichas, esperando que esta vez se genere más interés y una respuesta activa por parte de la administración”.

Este periódico ha intentando sin éxito recabar el punto de vista municipal sobre este asunto que lleva denunciando desde hace cuatro años.

Las Termas son un monumento impresionante que merece ser estudiado.

QUÉ QUIEREN HACER LOS EXPERTOS EN LAS TERMAS

El objetivo es la realización de una campaña de levantamiento destinada a analizar y documentar las características constructivas mediante una restitución digital bidimensional y tridimensional de los volúmenes construidos.

Quieren llevar a cabo una serie de análisis no invasivos mediante el uso de modernas tecnologías de documentación arqueológica —en particular, escáner láser y fotogrametría mediante dron— destinados a examinar los espacios construidos, las técnicas utilizadas para su ejecución, las innovaciones tecnológicas empleadas en la construcción y las soluciones arquitectónicas escogidas para mejorar el uso de los espacios termales: perfeccionamiento de la iluminación de los ambientes, de su calefacción, etc.

También buscan alcanzar una mayor comprensión del edificio estudiando los materiales, las técnicas constructivas, las soluciones técnicas y las innovaciones formales, distributivas, estéticas y también, y sobre todo, funcionales.

Los expertos quieren llevar a cabo las siguientes operaciones de documentación:

  • Lectura atenta de los paramentos.
  • Restitución 3D mediante escáner láser.
  • Restitución 3D mediante fotografía aérea y procesamiento de las imágenes en Metashape.
  • Fotografía térmica.
  • Levantamiento superficial mediante georradar.

Pero nada se ha hecho y aún siguen a la espera de poder llevar a cabo este exhaustivo estudio.

UN MONUMENTO IGNORADO TAMBIÉN POR LA JUNTA DE ANDALUCÍA

Además del Ayuntamiento, también la Junta de Andalucía, propietaria de las termas romanas, ha incumplido sus promesas para potenciar el estudio del yacimiento arqueológico. El 15 de octubre de 2020, la entonces consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, firmó un protocolo de colaboración con el Ayuntamiento para la investigación, conservación, protección y difusión del patrimonio histórico de Marbella.

El acuerdo estipulaba que en 2021 comenzaría una ambiciosa intervención plurianual en las Termas Romanas de Guadalmina, con tres fases diferenciadas:

-un nuevo proyecto de investigación que arrojara luz sobre el uso de las estancias y la relación de las termas con la villa romana a la que estaba asociada.

-un estudio de las patologías que amenazaban este yacimiento milenario para saber donde intervenir de manera eficaz.

-Un proyecto de conservación que permitiera tratar las superficies emergentes de las Termas, eliminar los elementos modernos añadidos y así poder contextualizar mejor la zona arqueológica.

Nada se hizo. Fue un simple anuncio político.

Los años pasan y, por un puñado de euros, el estudio de las termas de Guadalmina sigue a la espera del estudio que merece.