Esta ruta de senderismo es la más espectacular que se puede hacer en la Sierra Blanca. Subir a La Concha por el refugio de Juanar permite recorrer diversos tipos de bosques en sus inicios y transitar por gran parte de la cresta que conforma este macizo montañoso y que nos da este maravilloso microclima que nos caracteriza.

Este reportaje es eminentemente fotográfico, con el objetivo de detallar el camino a seguir a través de fotografías con el objetivo de facilitar la divulgación de todo lo bueno que puede ofrecer esta ruta. Cabe tener en cuenta la dificultad de la misma, ya que todos los años hay accidentes, rescates de personas extraviadas o afectadas por golpes de calor o imprudencias de todo tipo. Cada año los Bomberos realizan operaciones de rescate en Sierra Blanca por ello hay que saber medir las fuerzas, no exponerse en las horas de más calor, considerar los golpes de calor, la deshidratación, perderse, lesionarse o que se cubra de nubes y no hallemos el camino

Tipo: lineal

Dificultad: medio-alta

Duración: 5,30 horas (ida y vuelta)

Distancia: 12 Kms(ida y vuelta)

Desnivel: 440 mts Agua: ninguna fuente en todo el trayecto.

Los doce kilómetros, seis ida y seis vuelta, de esta ruta nos permiten recorrer casi toda la cresta de Sierra Blanca. Las panorámicas de la Costa del Sol, Campo de Gibraltar y Norte de África por el sur, y de las diversas sierras malagueñas(y de Cádiz y Granada) al Norte y Oeste convierten a esta ruta en uno de los mejores miradores del Sur de España.

Datos de interés de Sierra Blanca:

La Sierra Blanca es un macizo montañoso situado entre la Sierra de las Nieves y la Costa del Sol. Debe su nombre a la escasa presencia de vegetación que hay entre sus grisáceas rocas calizas. El pico de la Concha (1.215 m.), llamado así porque visto desde el oeste se asemeja a un molusco, es el segundo más alto, tras el Pico del Lastonar (1.270 m.) Otros picos son: el cerro de la Zarina (1.141 m) y Cruz de Juanar (1.178 m.).

Entre la vegetación se encuentran castaños, cerezos, helechos, un olivar, pequeños pinsapos de repoblación, pinos carrascos, piñoneros, insignes y resineros. La fauna está representada por águilas reales, perdiceras, culebreras, azores, buitres, cabras montesas, tejones, etc.

Reportaje Fotográfico:

El inicio de esta ruta parte por un carril forestal que atraviesa el valle de Juanar. En diez minutos se nos abren las vistas a esta hoya reforestada con olivos, pinos y eucaliptos. El monte piramidal es la Cruz de Juanar, a su derecha se ve la cuerda de Sierra Blanca, a donde accederemos tras cruzar el bosque de pinos de repoblación que se ve al fondo.
Desvío: a la izquierda se llega en unos minutos al Mirador de Marbella, lugar muy transitado sobre todo los domingos. A la derecha, vemos parte del camino que nos introducirá en el bosque de pinos Monterrey que nos llevará a La Concha.
El interior del bosque está literalmente alfombrado de helechos y zarzas. El frescor es evidente. El sendero nos hace rodear poco a poco la base norte de la Cruz de Juanar y eso se nota con este pequeño microclima.
Desvío en medio del pinar. A la derecha, parte la senda en ascenso al Puerto de la Viborilla con su solitario pino: es el camino natural para dirigirse a Istán por la Cañada de Juan Inglés. A la izquierda, es el que nosotros cogemos para subir hacia La Concha.
Tras una media hora de camino el bosque se acaba en un llano arenoso. Comienza la parte más dura, una subida de 40 minutos en la que remontamos unos doscientos metros de desnivel hasta situarnos en el puerto de las Allanas, en la misma cresta de la Sierra Blanca.
La senda nos introduce entre pinos y arbusto mediterráneos. A la derecha se puede ver lo tupido de la ladera norte de la Cruz de Juanar. Esta frondosidad esconde un tesoro que se verá en la siguiente foto.
Un pequeño rodal de pinsapos sobrevive escondido en este recóndito rincón de la Sierra Blanca. El pinsapo es una especie que ha sobrevivido en esta Sierra desde las últimas glaciaciones. Existe otro bosque, un poco mayor, en la zona del Pozuelo, por el lado norte del monte Gurapalo.
Vista atrás: al fondo se ve el puerto de las Viborillas, por donde se va a Istán.
Por fin la subida se modera al llegar al Puerto de las Allanas. Hace unos años desbrozaron la zona dejando un amplio llano limpio de arbustos y podando un pequeño bosquete de encinas y enebros para que cojan forma arbórea.
A la izquierda de la foto puede verse la joroba pedregosa de la Concha. El camino nos llevará hasta ella cresteando por la cuerda de la Sierra.
Atrás queda el camino recorrido: el boscoso valle de Juanar con el pinar por el que hemos transitado. A la izquierda se sitúa el Puerto de la Viborilla.
Tras dejar atrás el puerto de las Allanas nos encaminamos en suave ascenso hacia nuestro próximo objetivo: el Salto del Lobo.
La senda nos termina acercando al Salto del Lobo. Se abre el paisaje por el Norte. Bajo el palo del PR ( sendero de pequeño recorrido) se sitúa el pico Plaza de Armas. A la derecha está el macizo calcáreo del Torrecilla (1919m).
El Salto del Lobo. Es uno de los tramos más complicados de esta ruta. Puede ser peligroso si no se tiene cierta práctica, no se presta atención al camino y se tiene vértigo. Ademas, hay un par de cadenas que Los Bomberos de Marbella pusieron para facilitar el paso a los senderistas dada la peligrosidad del tramo.
Vista del barranco del Salto del Lobo. Cañada impresionante que desciende en dirección al embalse del río Verde en Istán.
Tras esta prueba toca rodear por el Sur el cercano al pico de Lastonar que, con 1.270 metros, es el pico más alto de la Sierra Blanca. En su cara Norte todavía se aprecian los restos de un helicóptero estrellado hace veinte años en esta cumbre. Una tragedia en la que murieron el piloto y dos novios recién casados de Gibraltar que disfrutaban de un regalo de bodas con un viaje panorámico en helicóptero por la Costa del Sol.
El camino en este tramo está muy roto por lo agreste y pedregoso del terreno, con lo que conviene ir lo más pegado posible a la cresta sin perder mucha altura. Pero antes hay que pasar El Escalón. Los Bomberos de Marbella instalaron hace unos años unas cadenas que ayudan a pasar este tramo en el que, yendo atentos, se pasa sin problema.
Tratamos de mantenernos lo más cerca de la cresta para recibir la brisa que viene del sur. La vegetación se limita a enebros y sabinas rastreras, esparto, algún pino aislado y lejos de la senda, y poco más.
Vistas de Marbella desde la cañada del arroyo de las Piedras. En la base de este cauce, por encima del pinar de Nagüeles, se encuentra la Mina de Buenavista: recuerdo de la riqueza metalúrgica de esta ciudad en el siglo XIX y primera mitad del S. XX. De la Mina de Buenavista se extrajo plomo durante casi doscientos años que era tratado en una fundición cercana. Hoy sólo quedan las ruinas.
Objetivo conseguido. Sentados en la cumbre de la Concha. Tras tres horas de camino toca descansar un rato disfrutando del panorama. Puerto Banús a la izquierda. Gibraltar justo encima de la bota izquierda.
Mochila descansando en el banco que Los Bomberos subieron hace unos años para visibilizar la enfermedad de la Piel de Mariposa.

Toca volver sobre nuestros pasos durante tres horas más. Hacer esta ruta de ida y vuelta puede llevarnos seis horas, con lo que conviene llevar agua de sobra, comida, un chubasquero o cortavientos y el móvil con la batería bien cargada. Subir a La Concha es una de las rutas más espectaculares y panorámicas de La Costa del Sol.

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