El soberbio ejemplar de águila que ilustra la portada de este reportaje está muerto. Falleció hace unos días. No pudo resistir el impacto contra los cables de alta tensión de la línea que cruza toda la parte norte de Sierra Blanca. Era un macho de águila perdicera que nidifica desde hace años con su pareja muy cerca de donde tuvo el fatal choque.

El tendido eléctrico de 220kv entre Istán y Monda cruza por encima de las masas boscosas de pinares y alcornocales de Bornoque y Moratán cortando el acceso norte a Sierra Blanca y actuando como una horca para muchas especies de pájaros. Es especialmente peligrosa para rapaces como el búho real, el águila real y el águila perdicera que cazan en terreno abierto de pie de monte y roquedos como los ocupados por las torres eléctricas. Actualmente están contabilizadas cuatro parejas de águilas perdiceras. Ahora quedan tres. También hay una pareja de águila real que lleva años viviendo bajo la sombra del tendido eléctrico.

El ejemplar de águila perdicera fue encontrada en muy mal estado.

Respecto a la muerte del águila perdicera, “por lo que sabemos, el ejemplar era un adulto que estaba débil por la falta de comida. En esta época la hembra está echada en el nido calentando los huevos y es el macho el que la alimenta y, unido esto a la escasa visibilidad por el mal tiempo, es posible que arriesgara demasiado en un lance y chocara contra la torre por este motivo”, explica el biólogo Jesús Duarte, que lleva muchos años estudiando las poblaciones de rapaces en las sierras malagueñas y alerta sobre la especial cercanía a las torres de una pareja de águila real que lleva décadas anidando en la zona.

TORRES ELÉCTRICAS, EL GRAN PELIGRO PARA LAS RAPACES

El tendido eléctrico que une Istán y Monda no tiene la obligación, con la Ley en la mano, de cambiar su trazado o, por lo menos, de tomar medidas para visibilizar los cables y proteger las torres ante electrocuciones y colisiones de aves. Solo tendría que hacerlo ante dos supuestos: si estuviera ubicado en un espacio protegido y si hubiera un humedal cerca y no se dan estos dos casos. La línea de 220kv pasa por el límite entre las Sierras Blanca y de las Nieves, con lo que no hay figura de protección y no hay humedales en la zona.

“¿Qué le supone a las empresas eléctricas tomar medidas preventivas como los rabos de cochino (espirales adosadas a los cables) o los salvapájaros (tiras de plástico que cuelgan de los cables)? Muy poco. No hablemos ya de montar en las torres emisores con luz ultravioleta para visibilizar los cables a la vista de las rapaces, como se hace en otros países”, reclama Duarte.

Las torres de alta tensión son un peligro para todo tipo de aves.

En las sierras de la Costa del Sol hay varias líneas de alta tensión y siguen erigiéndose nuevas torres y en lugares donde hay mucho tráfico de aves rapaces, como en el paraje de Montemayor en Benahavís. En este espacio con altos valores naturales e históricos, se han levantado una serie de torres eléctricas, alguna de más de 60 metros de altura, ante el rechazo de vecinos y colectivos ecologistas y culturales aglutinados en la Plataforma  en Defensa del paraje natural  y patrimonial  de  Montemayor, que propusieron la alternativa de que se soterrara la línea, sin éxito.

Sobre este tendido eléctrico la fiscalía provincial de Málaga de Delitos contra la Ordenación del Territorio, Patrimonio Histórico y Medio ambiente abrió diligencias contra la licencia de obras de las líneas de alta tensión el verano del año pasado.  

“El problema es que Montemayor es lugar de paso de rapaces. Solo hay que observar el cielo en agosto durante la feria de Benahavís para ver los cielos surcados por cientos de águilas en sus migraciones”, sentencia Jesús Duarte.

Volviendo al macho de perdicera fallecido, ¿Qué pasará con la compañera que se ha quedado sola? Tanto si los huevos han eclosionado o no, la viuda probablemente tendrá que dejar la crianza de los polluelos, ya que no podrá sacarlos adelante sin la ayuda de su compañero. La nidada se perderá. Pero hay esperanza: probablemente en unos meses encontrará otro macho con el que emparejarse de por vida, si las torres lo permiten, y el año que viene sacarán adelante otra nidada. Bajo la sombra de los tendidos eléctricos.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies