La 17.ª edición del Festival Marbella TodoDanza reunirá del 3 de octubre al 6 de noviembre a 14 compañías y una amplia programación de espectáculos, propuestas en la calle, actividades en el Museo del Grabado y acciones de formación.

Marbella volverá a convertirse este otoño en un gran escenario para las artes del movimiento con la celebración de la 17.ª edición del Festival Marbella TodoDanza, que se desarrollará del 3 de octubre al 6 de noviembre de 2026. Bajo el lema «Poéticas del cuerpo», el festival propone una mirada a la danza como lenguaje, memoria y territorio, y reúne propuestas de diferentes estéticas y generaciones de creadores.

La programación parte de una idea central: el cuerpo como espacio donde se inscriben historias, emociones, identidades y experiencias. Desde esta perspectiva, las obras seleccionadas exploran la capacidad del movimiento para expresar aquello que las palabras no siempre consiguen nombrar. El festival reunirá a 14 compañías, junto a distintas actividades paralelas que amplían la experiencia más allá del escenario y conectan la danza con otras disciplinas artísticas.

La apertura tendrá lugar el 3 de octubre en el Teatro Ciudad de Marbella con Flamenco. Patrimonio, del Ballet Flamenco de Andalucía, bajo la dirección artística y coreográfica de Patricia Guerrero. La propuesta reivindica el papel de la compañía institucional andaluza como cantera de talento y realiza un recorrido por diferentes momentos y referentes de la danza flamenca. La pieza transita por la elegancia de Arturo Pavón, las peteneras, romances y verdiales, se detiene en Granada y su universo del Albaicín y el Sacromonte y culmina con una mirada al legado de Enrique Morente.

El programa continuará al día siguiente en el espacio público con el ciclo «Bailarle a la paz», una de las apuestas que llevan la danza fuera de los escenarios convencionales. En el Paseo de la Alameda se presentarán Unarys, de la Compañía Eszer, y Juancaballo, de la Compañía Juan Berlanga. La primera propone un viaje introspectivo sobre la relación entre el ser humano, la naturaleza y el universo, mientras que la segunda plantea un encuentro físico y simbólico entre un joven y un caballo.

El ciclo callejero responde a una voluntad clara del festival: acercar las artes del movimiento a personas que habitualmente no tienen contacto con ellas y generar lo que sus responsables denominan «danza encontrada», mediante actuaciones espontáneas y sorprendentes en espacios públicos y patrimoniales. La elección del nombre «Bailarle a la paz» expresa además una reivindicación de la creación artística como herramienta para la reflexión ante un contexto marcado por los conflictos y la violencia.

La programación incorpora también un importante componente de memoria de la danza española. El documental Antonio, el bailarín de España, dirigido por Paco Ortiz, repasará la trayectoria de Antonio Ruiz Soler, una figura fundamental de la danza española. La proyección estará acompañada de un coloquio con el director y permitirá acercarse a la trayectoria de un artista que triunfó internacionalmente desde muy joven, trabajó en Broadway, participó en producciones cinematográficas y desempeñó un papel relevante en el desarrollo del Ballet Nacional.

Esta mirada hacia Antonio el Bailarín tendrá continuidad en el ciclo «Movimiento y Abstracción», desarrollado en el Museo del Grabado Español Contemporáneo. Allí se presentarán propuestas como Para Antonio, de la compañía Juan de Juan; PICASSA, de Lorena Nogal, Premio Nacional de Danza 2024; Cuerpo Raíz, de Rebeca Ortega, y Cuerpo Sordo, una creación interdisciplinar que reúne danza española, flamenco, fotografía y pintura y establece un diálogo entre las culturas de España y Taiwán.

El festival también apuesta por la creación contemporánea con espectáculos como Afines, de Marcat Dance; Marea Weekend, de Chey Jurado; Los Bailes Robados, de David Coria, y Calentamiento, de Rocío Molina. Son propuestas que abordan asuntos como la identidad, la memoria, el dolor, las relaciones entre los cuerpos o la frontera entre vida y muerte, demostrando la diversidad de lenguajes que puede reunir la danza actual.

El público familiar tendrá asimismo su espacio con La gata que quería cambiar la historia, de Thomas Noone Dance, una obra protagonizada por una gata, un búho, un lagarto y un ratón que comparten un árbol y que deberán modificar sus relaciones de miedo, poder y supervivencia.

La programación se completa con acciones formativas destinadas a ampliar la participación. Entre ellas figura el workshop Lado opuesto, impartido por Chey Jurado, que combina herramientas procedentes del breaking, popping, danza contemporánea, salsa y teatro gestual. También se celebrarán masterclasses de danza española a cargo de Ana Almagro y José Manuel Benítez, dirigidas inicialmente al alumnado del Conservatorio de Danza.