Francisco Romero -Educación Financiera- Criptosectas

Fórum filatélico, Pagarés de Rumasa, Fondos de Inversión de B. Madoff, participaciones preferentes, toco mocho, estafas nigerianas o timo 419, y así un largo etc., que nos lleva de la mano a la última vuelta de tuerca del fraude para incautos: las criptosectas.

En serio, el término merece una candidatura a palabra del año de la Fundéu. Y no precisamente por su originalidad o eufonía. Sino más bien, por el retrato fidelísimo de la sociedad en que vivimos.

El ansia por entrar en el “círculo cerrado” ha sido una de las pasiones humanas más reconocibles desde que el hombre es hombre. A este respecto recomendaría la lectura del capítulo con el mismo nombre: “el círculo cerrado”, del siempre sorprendente libro de C.S. Lewis “El diablo propone un brindis”.

Este fenómeno de las criptosectas no es nuevo en su fondo, aunque su forma, bien definida por su nomenclatura, sí que suponga cierta novedad. Desde siempre, el anhelo de formar parte de una comunidad excluyente de elegidos “será uno de los principales móviles de (la) vida […]” que diría Lewis. Así, en cuestiones de dineros, hemos pasado por todos los posibles círculos cerrados de “elegidos” que se enumeran (como ejemplo no exhaustivo) al inicio de estas líneas.

La criptosectas hoy captan a “jóvenes” de entre 35 y 50 años, dado que ya pueden contar con cierto ahorro, bajo la promesa de un nuevo y (rápido) acceso a un nivel superior de riqueza. Una vez captados, no hacen más que seguir las reglas básicas de un esquema Ponzi o estafa piramidal. Se trata de captar nuevos adeptos entre el círculo cercano de confianza (¡de nuevo los círculos de influencia!) para que con la entrada de su nuevo capital, se paguen las comisiones, intereses y demás promesas económicas que fueron el señuelo de los primeros incautos. Hasta que como siempre el sistema colapsa desde dentro.

Ante este viejo (en su fondo) y nuevo (en su forma) fenómeno de las criptosectas, recordaría consejos tan sabios como el de B. Malkiel: “deprisa sólo se puede hacer uno pobre. Para hacerse rico hay que hacerlo despacio, y tiene que empezar ya mismo”. O el de N. Ravikant: “si ves un plan rápido para enriquecerte, es otra persona que trata de enriquecerse contigo rápidamente”.

Hay que elegir la inversión antes que la especulación, por infinidad de motivos, pero uno de ellos es el evidente riesgo en que se incurre cuando se buscan maneras rápidas (e incluso inmediatas) de enriquecerse sin querer asumir la enorme volatilidad que eso puede suponer.

Informarse, formarse y asesorarse no es ya una opción, sino una necesidad, dado el enorme abanico de posibilidades formales que se le ofrecen al ciudadano medio gracias a la digitalización. El anhelo de pertenecer a los nuevos “círculos cerrados” está más presente que nunca: el metaverso va a llegar.

Ver publicaciones anteriores de Francisco Romero. Asesor Financiero en Caser A.V. Asociado EFPA 30478

Francisco Romero-Educación Financiera-Zarandajas

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