Francisco Romero- Educación Financiera-Lectura de la semana pasada

Les cuento mi lectura de la semana pasada:

«LIBERALISMO. Una Introducción» de Michael Freeden. (Londres 1944).

Estaba entre este y uno de zombis, pero al final me ha podido la curiosidad. Los zombis dejaron de sorprender hace mucho.

Freeden es uno de los más destacados teóricos contemporáneos de las ideologías. Desde 2016 es investigador asociado del Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Londres, y previamente fue profesor de Ciencia Política en las Universidades de Nottingham (2013-2015) y Oxford (1978-2011), donde cofundó y dirigió el Centro para el estudio de las Ideologías Políticas y la publicación Journal of Political Ideologies.

El libro es una aplicación práctica de su método de aproximación a la morfología conceptual de las ideologías, y en concreto, está aplicada aquí sobre el liberalismo.

Freeden observa hasta 5 capas temporales del liberalismo, que lejos de ser una doctrina única e inmutable, nos es presentada como una amalgama viva de distintos matices marginales sobre una serie de conceptos nucleares, cuyo peso ponderado varía en el espacio (geográfico) y el tiempo en que se desarrolla. Estas 5 capas identifican respectivamente al liberalismo como: teoría de la restricción del poder gubernamental; teoría de las interacciones económicas y mercados libres; teoría del progreso humano a lo largo del tiempo; teoría de la dependencia mutua y del bienestar regulado por el Estado; y teoría que reconoce la diversidad de estilos de vida y creencias grupales, y que apunta a una sociedad plural y tolerante.

En combinación con lo anterior, Freeden establece 7 conceptos políticos  en el núcleo del liberalismo: libertad, racionalidad, individualidad, progreso, sociabilidad, interés general, y poder limitado y sujeto a la rendición de cuentas.

Y para justificar sus aseveraciones, establece una “ruta rápida” por la historia del pensamiento político marcando los hitos siguientes: Platón y Aristóteles, San Agustín y Tomás de Aquino, Maquiavelo, Hobbes y Locke, Rousseau, Hegel, Marx y Mill y toda una serie de “sendas menores” en el s XX.

Creo que el autor, que debería ser neutro respecto de los componentes de la ideología en estudio, adolece de un marcado sesgo hacia la izquierda política. Me llaman la atención sus opiniones respecto de Ludwig Von Mises: “para quien el liberalismo era una teoría capitalista basada en propiedad privada”. Al que califica como ejemplo de miembro de la ideología liberal que “ha intentado detener la oleada de cambios en el pensamiento y la práctica liberales, ya sea bajo la forma de defensores del libre mercado o como libertarios”. Y me “sorprende” también su opinión sobre Friedrich August von Hayek (Premio Nobel de Economía, 1974). Para Freeden, “la cuestión de si Hayek era liberal (como él mismo insistía), conservador, libertario o un híbrido de todo ello está en sí misma sujeta a interpretación tanto ideológica como académica”. Según Freeden, Hayek “expandió la presencia espacial del concepto de libertad dentro del núcleo liberal a expensas de la mayoría de los otros conceptos nucleares” (arriba citados).

Por último, Freeden distingue entre el Liberalismo Filosófico, ajeno y distinto a la realidad social y política que ha ido modelando los Liberalismos “reales” a los que dedica su libro. La Filosofía Liberal le debe mucho al “laboratorio filosófico” de Rawls. Su experimento mental basado en el individualismo metodológico abstrae al individuo de su entorno social y lo coloca en la “posición original”, en la que se encuentra bajo “un velo de ignorancia” sobre su posición social, sus oportunidades vitales y los grupos a que pertenece. Pero incluso en esa tesitura, los individuos son racionales y tienen aversión al riesgo, así como poseen un sentido de la justicia y una concepción del bien. Con este equipamiento, serán capaces de determinar lo que quieren para sí mismos y para los demás. Para Rawls, “este es el enfoque óptimo a la hora de explorar cómo debería ser un sistema político justo”.

La obra de Freeden acaba con la exposición de una serie de “perversiones” del liberalismo, entre las que cita el “neoliberalismo”; el liberalismo del este de Europa tras la caída del muro (1989); algunos “pseudoliberalismos”; los fallos del Internacionalismo Liberal; así como la arrogancia y los errores del Liberalismo.

Freeden establece una clara distinción entre el liberalismo de izquierdas, más puro, progresista, evolucionado, inclusivo; y todo lo demás. Todo lo que no sea liberalismo de izquierdas, quedaría en una especie de deterioro, malversación o perversión de la idea original.

Hoy día, el liberalismo está en boca de todos por una de las notas que le confiere Freeden en su análisis morfológico del concepto: poder limitado y sujeto a la rendición de cuentas. Y a su vez, relacionado con una de las “capas temporales” que descubre en esta ideología, a saber: “una teoría del poder, destinada a proteger los derechos individuales y asegurar un espacio en el que las personas puedan vivir al margen de la opresión gubernamental”. Como es obvio, ambas nociones han quedado “en carne viva” por la situación en que nos ha dejado la pandemia respecto del Estado.

Por eso creo que es importante no opinar “de oídas”, sino leer de primera mano para averiguar qué es esto del Liberalismo. Como consecuencia de esta lectura vuelvo a dejar apartado el libro de zombis y me meto de lleno en “Los Fundamentos de la Libertad” de Friedrich A. Hayek. ¡Seguro que mañana en la oficina estarán entusiasmados cuando les cuente mis conclusiones en el desayuno!

Ver publicaciones anteriores de Francisco Romero. Asesor Financiero en Caser A.V. Asociado EFPA 30478

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